La crisis que padecemos debe servirnos para hacer una autorreflexión sobre nuestra situación, nuestras capacidades y posibilidades. Porque crisis significa "cambio" y , como tal, debe suponer un punto de inflexión en nuetras vidas y un arranque hacia una existencia más humana y dinámica.
Efectivamente, todos hemos asumido que estamos en crisis. Todo parece más caro,nos cuesta comprar lo que hasta hace unos días era algo cotidiano, vamos por la calle un poco más encogidos, mirando hacia abajo sin querer ver lo que tenemos delante. Caminamos con un nudo en la barriga... Todo eso entendiendo que tenemos un trabajo y que , de momento, podemos llegar a fin de mes.
La causa de este desasosiego se debe a los medios de comunicación, que a todas horas nos bombardean con la citada palabra: CRISIS, CRISIS, CRISIS y terminamos por admitir que lo estamos.
Pero la realidad es mucho más cruel que todo lo mencionado, el número de parados crece sin freno, los despidos se suceden, las listas del Inem suben como la bolsa en sus buenos tiempos...
Si pero lo que me preocupa de verdad es el drama humano de las personas que no pueden afrontar los pagos al final de mes, que se les acaba el subsidio de desempleo y no encuentran un puesto donde ganarse la "judía", porque estamos en una sociedad en la que los gastos son contínuos, el dinero hace falta para todo, los hijos vienen con un pan debajo del brazo, pero debemos descontar todos los que consumen en forma de vestidos, estudios universitarios, salidas etc.
Por tanto , lo único que se me ocurre para capear esta crisis de la forma menos traumática posible, aparte de pedir a las autoridades que tengan en cuenta a los contribuyentes, es apretarnos el cinturón, establecer unas prioridades en los gastos que no difieran de los ingresos y esperar que el tiempo "escampe".
En definitiva tenemos que acudir al rico refranero español para señalar que " no hay mal que cien años dure "o como la sabiduría popular añade: "Con peores toros hemos lidiado y hemos salido bien".
Por tanto me despido de esta primera toma de contacto con la crisis y con el bolsillo temblando, os deseo lo mejor. Ánimo que esto son cuatro días.