Por suerte ganó Chicago, y dándo vuelta su partido frente a Argentinos que lo vencía 2 a 1 al final del primer tiempo; de lo contrario no tendría nada que escribir...
Pasen y lean la alegría por el primer triunfo del "Torito"
Ya saben los amigos lectores (¿?) que este cronista que-mira-por-tv es hincha de Boca, y los que conocen las rivalidades de las "barras bravas" porteñas -se llama así a las mafias de tipos que trabajan de hinchas- dan cuenta del enfrentamiento entre pesados que involucra a gente de Boca y Chicago; sin embargo, la distancia de 1100 kilómetros que me separa de Baires, y transforma mí fútbol en una experiencia televisiva, me permite congeniar mi condición de Bostero de alma con esta inesperada simpatía que siento por Chicago, el verdinegro Torito de Matadero.
Sin dudas, ha sido su épico ascenso, a puro fútbol y huevos, su gran disparador, aunque supongo, existen otras condiciones favorables para declararme sin conflicto moderadamente simpatizante de estos colores: la humildad del barrio de Mataderos, el recuerdo de Torito, inmortalizado en el cuento homónimo de Cortázar, la presencia en el banco de un laburante como Motta, a quien recuerdo alguna vez denunciando -cuando dirigía a Emelec de Ecuador- lo que sufre por los árbitros un pequeño equipo sudamericano en la cancha de river; por último, esa dupla padre-hijo en el banco también me ha caído en gracia...
Dicho esto, creo que se explica, el seguimiento televisivo que vengo haciendo de su campaña, que sin lugar a dudas va a dejarlo y bien ubicado, en primera.
Anoche seguí el partido en la medida que me lo permitieron los llamados y visitas de amigos y parientes por mi cumpleaños. De modo que no voy a caer en el tedio de hacer una crónica del partido que terminó 3 a 2, que Chicago dio vuelta en el segundo tiempo con goles de su figura -fútbol y huevos-: Cristián Pellerano -en el primer tiempo había marcado Higuaín de penal, consiguiendo un transitorio empate después de marrar un penal anterior-. Pero mi forzada atención dispersa no impidió la percepción de otro regalo épico del Torito que siempre gana haciendo mucho fútbol pero también la gala de un sacrificio digno de las grandes causas.
Salud Chicago, y que vengan muchos triunfos más, salvo cuando juegues frente a Boca.