compartir mi vivencia del fenómeno del fútbol que miro siempre por tv, contar toda mi relación con este deporte, desde mi niñez hasta la posición del hincha que soy, y mucho más
Egresado el seleccionado nacional de fútbol mis compatriotos periodistas (deportivos y de los otros) buscan denodadamente a la patria en las finales; ayer habían encontrado a Trezeguet y Cameronesi -¿se escribe así?- pero el asunto resultaba un poco caprichoso; hoy con la designación de Horacio Elizondo y su equipo, el orgullo nacional se vio satisfecho de un modo más natural.
lean, please...
Aclaro que celebro este reconocimiento a nuestro árbitro poeta por su desempeño siempre honesto y eficiente, y que al mismo tiempo -dado que entiendo al fútbol como fuente de símbolos y profecías- deseo que esto nos marque un mojón que diga claramente que tenemos la capacidad de hacer y ser en la justicia, nosotros, siempre tan tramposos.
Del mismo modo festejo nuestra autoría en el gol "colectivo" más bello de la historia del fútbol, que fue, todos lo saben, el de Cambiasso a los serbios.
En la Argentina cuesta creer que hubo un mundial hace apenas siete días, y digo así porque desaparecieron (y por suerte) las publicidades puro grito y golpe bajo de todas las malditas multinacionales que se embaderaron para la ocasión, y junto con esto (y también por suerte) más de la mitad de los periodistas deportivos que nos divirtieron mucho durante veinte días... en las calles no se ve celeste y blanco, fugaron las banderas de los frentes, volvimos a tener gobierno y hasta las bombachas recuperaron la sensualidad del negro o del rojo (qué lindo).
También es una suerte no tener que ver más los adelantados dientes de Ronaldhino (¿se escribe así?) o a nuestro pibe marketing Leonel Messi vendiendo yogures, gaseosas o papas fritas... qué alegría todas esas pautas publicitarias que se les cayeron a los apostadores del mercado, y qué bueno además que puedan equivocarse cuando trazan las coordenadas de su futurología...
Quiero finalmente reivindicar la libertad de decir y manifestar que brinda este medio, y solidarizarme con Pie del mundo, insólitamente atacada por un grupo de cavernarios de mi país, que es ahora un país de analfabetos.