Se cayó el favoritos de las apuestas y lloran los timberos europeos...
Y es que ese celebrado 6 a 0 frente a la rudimentaria Serbia y Montenegro engañó a casi todos.
Sin embargo, con otra estrategia Argentina ganaba divirtiéndose este partido, con otra estrategia y otros jugadores que podían ponerla en práctica y que estuvieron en el banco. La lesión del Pato Abondanzieri no es atenuante que justifique la no inclusión de por lo menos uno de los siguientes nombres: Messi, Palacio -un crack que el mundo ignora gracias a la gestión del hombre Peker- y Saviola. También fue un grave error la salida de Riquelme, a pesar de que realmente venía haciendo un partido olvidable.
Tener la pelota para defenderse fue la consigna conservadora y mezquina que nuestro equipo le regaló hoy al fútbol mundial (las computadoras que nunca mienten dicen que Argentina gozó de un 60% en la posesión del balón, nadie podrá decirnos para qué); y esperar que un jugador se encargara de ganar el partido fue la otra pata del plan de juego; y ese jugador apareció elevándose sobre la altura alemana y clavando la pelota abajo para el uno a cero, pero claro el rival también juega y sin nada de fútbol pero con entusiasmo encontró dos cabezazos y el empate.
Pero fue después del 1 a 0 cuando se hizo imprescindible rematarlos con ese menú de privilegio que es la habil velocidad que se quedó sentadita en el banco al lado de los señores de traje y cara de culo.
El resto es anécdota y miscelaneas que ya habré de desgranar en otro momento, con menos bronca.
P.D: timberitos europeos, movidos por el ruido de la prensa y propaganda, pobrecitos, cuánto siento esos euros mal apostados y perdidos, pero bué... qué se le va hacer.