La pujante Alemania que alguna vez enloqueció yendo por el mundo, y que hoy, potencia en la potencia europea, organiza un mundial de fútbol que ya cumplida la primera ronda lo tiene como serio candidato, cuenta en sus filas con el goleador (claro, que transitorio) del torneo, y Oh!, sorpresa: es polaco.
O sea -dirían los chicos analfabetos de la generación Jelinek- que es de Polonia, el país por donde pasaron todos los ejércitos, la pobre Polonia que ya sufrió valijas...
¿No es esta anécdota una metáfora de una historia más compleja y terrible que involucra a estos dos países?
Digan ustedes si no.