Sucede que aún no manejo bien esta herramienta... cuando he querido insertar completos mis textos, siempre, algún error me privó de su publicación y me frustró bastante tiempo de trabajo... después los colgué reducidos e incompletos, sólo para experimentar positivamente el acto de publicar y de algún modo sacarme la leche.
"El cronista inicia su aventura" y "Por fin, EL FUTBOL" van a comenzar a completarse ahora.
Sepan, mis ausentes lectores, disculpar.
(Relea el poema que cierra, transitoriamente, por fin, El FÚTBOL, póngase en onda y siga con este texto)
Y fue propicia la mañana para que salieran a la luz todos los felices axiomas del buen fútbol:
Argentina cumplió la regla de las tres g: ganó, gustó, goleó.
Cuando se construye una pared se destruye una defensa (pudo esta frase pronunciarse casi cada minuto.
Y hubo definiciones en el Varsky dixit -propuesta diccionario para reunir las ocurrencias del poeta más reciente del periodismo deportivo-:
Maxi Rodriguez: "un optimista del gol, tiene la llegada en su ADN futbolero".
"Partidos protocolares": aquellos que se jugarán entre equipos eliminados, con las valijas hechas, ejemplo: Polonia-Costa Rica, Serbia y Montenegro-Costa de Marfil...
Queda por decir que sin negar la calidad de su juego, el seleccionado no debe dejar de agradecer su suerte, los hados favorables -y siempre necesarios- porque digan ustedes, lectores ausentes, qué mérito justifica un primer gol en un primer ataque a los cinco minutos.