Después de los siete goles en cuatro partidos -un verdadero record goleador para estos tiempos mezquinos- a Saviola, en el barÇa, no le dicen pesetero; por el contrario, la afición -que es así como llaman los españoles a la hinchada- quiere que renueven su contrato millonario, y a los dirigentes les importa poco que éste haya sido arreglado por la anterior comisión directiva.