Fue un verdadero fiasco, un fiasco predecible, previsible, anunciado... Lo que llamó mi atención fue la resolución tan rápida: se jugaban 2 minutos, -y el Barcelona había marcado al minuto y medio-, cuando el desangelado locutor de inconfundible acento centroamericano dijo: va ser larga, eterna la tarde para el Osasuna... Y lo fue también para los televidentes.