Iban 29 del segundo tiempo cuando el sargento Gimenez pensó que ya era hora de ayudar a racing y le regaló un penal increíble (errores de una sola área debería llamarse a estos disparates que suceden generalmente favoreciendo a los llamados "grandes") que fue el uno a cero que definió el partido -aunque con otro penal, pero esta vez bien sancionado, racing estiró a dos la ventaja final-...
Sinceramente, sentí una bronca sorda, algo que debería llamar impotencia; y es que una vez más acababan de estafarme como televidente y como hincha que se había involucrado con el partido y aspiraba con legitimo derecho a que el mismo se definiera sin mediar escándalos...
Por poco, resulta el primer partido suspendido del campeonato, porque la hinchada del torito de Matadero, (Nueva Chicago, para los futboleros del mundo que quieran conocer el fútbol argentino) reaccionó violenta y lógicamente... LA VIOLENCIA DE ARRIBA ENGENDRA LA VIOLENCIA DE ABAJO