compartir mi vivencia del fenómeno del fútbol que miro siempre por tv, contar toda mi relación con este deporte, desde mi niñez hasta la posición del hincha que soy, y mucho más
Voy a decir lo que cada nombre me sugiera después de estos veinte días que se suman a toda la historia acumulada...
Alemania, osos blancos, fuertes y fieles a su tradición, desde el primer partido mostraron sus puños de acero -en aquel primer partido, achique mediante, dejaron ver su talón, después no recibieron goles-, destaca el cartero Lahm, derecho que marca la punta izquierda y se proyecta con el estilete de su perfil cambiado, y los delanteros polacos Klose y Podolsky, ¿polacos que quisieron ser alemanes?... qué paradoja. Si son favoritos frente Argentina es porque son locales, y nada más.
Seguí leyendo que pienso en voz alta sobre Argentina y los otros seis de la elite de los ocho.
En realidad algo he escrito sobre la selección Argentina, he celebrado su fútbol después de ese 6 a 0 (Por fin, el fútbol) que en cierta medida ha engañado un poco el ojo del mundo, y ha instalado inesperadamente a nuestro seleccionado como el gran candidato -parecer ser el sino de esta selección que a veces, como en el 2002, llega a los mundiales como gran favorito y fracasa, y que ahora se ha posicionado allí, donde nadie la esperaba-.
Suiza se fue del mundial con un extraño record, no recibió goles en contra salvo los tres penales con que los ucranianos los eliminaron. Hoy (por ayer) unos y otros mantuvieron el cero en el marcador y en el fútbol durante los 120 minutos más mezquinos y aburridos de la historia de los mundiales; y se puede pensar que fue la mediocridad la mejor y más racional (y Suiza) explicación de esta sequía goleadora...
No hay nada de desenfado, los que tienen que perder pierden, y así van quedando sólo las grandes potencias. Me pregunto que resortes de la psicología explican esas actitudes de obediencia y acatamiento a lo que parece un destino inexorable.
Fue el turno del polaco Podolsky; sus dos rápidos goles pusieron el partido en caja y los bostezos en las bocas futboleras del planeta, la lógica inexorable había comenzado a cumplirse.
Los periodistas deportivos -especialmente los de Argentina- se ven obligados a hablar del mundial las 24 horas del día, esta situación, que de a ratos los convierte en unos patéticos clowns, en otras ocasiones los vuelca a las estadísticas que suelen ser tan absurdas como éstas que ha preparado el cronista.
La pujante Alemania que alguna vez enloqueció yendo por el mundo, y que hoy, potencia en la potencia europea, organiza un mundial de fútbol que ya cumplida la primera ronda lo tiene como serio candidato, cuenta en sus filas con el goleador (claro, que transitorio) del torneo, y Oh!, sorpresa: es polaco.
O sea -dirían los chicos analfabetos de la generación Jelinek- que es de Polonia, el país por donde pasaron todos los ejércitos, la pobre Polonia que ya sufrió valijas...
Y fue en el arco de Arabia Saudita, ahora sería de esperar -si el carácter transitivo pudiera apoderarse del fútbol- que los árabes pasaran al cuarto a los españoles.
Sé que no es lógico, pero la lógica en el fútbol ya me tiene los huevos llenos y los bostezos a la orden del día.
Los relojes son más precisos que las macumbas, y entonces al mundial le queda una fantasía menos, y digo así porque habrán sido muchos los cronopios que soñaron con ver a los africanos mezclándose entre los 16, los 8, entre los cuatro mejores, y después en la final.
Sucede que aún no manejo bien esta herramienta... cuando he querido insertar completos mis textos, siempre, algún error me privó de su publicación y me frustró bastante tiempo de trabajo... después los colgué reducidos e incompletos, sólo para experimentar positivamente el acto de publicar y de algún modo sacarme la leche.
"El cronista inicia su aventura" y "Por fin, EL FUTBOL" van a comenzar a completarse ahora.