En manos de Dios, del pueblo y de la Corte. Parece que el pueblo, el factor más determinante, evolucionó y decidió volverle las espaldas a las aspiraciones de Uribe, de perpetuarse en el poder para siempre. ¡Fallo inapelable! Por primera vez en muchos años, los encuestadores decidieron contrale al mundo lo que para algunos era una verdad cuidadosamente protegida y que no se podía dejar escapar. La mayor parte de los colombianos, en la última encuesta, está en desacuerdo con las aspiraciones del mandatario. Del eterno setenta y más por ciento de supuesto apoyo, bajo al 41 por ciento. Le falta bajar mucho más. Parece que dejaron a un lado las preseleccionadas quinientas personas, amigas del gobierno que siempre encuestaban y daban la misma respuesta. Hoy consultaron a cielo abierto sin haber preseleccionados a nadie y los resultados fueron diferentes. El mito se desplomó.