Con apenas un instante que conceder a este imprevisto nuevo cobijo de emociones desamparadas, descubro la importancia, la significación que poco a poco va teniendo en mi vida… Comienzo de un divertido entretenimiento transmutado en necesidad, obligación obsesiva e imperiosa… Cómplice leal de mis palabras y mis silencios, íntimo consejero… Cuan diván brindando alivio y consuelo en arrojo de mis confidencias y lamentos, anhelos y desvelos, emociones reprimidas en la amargura y la aflicción, en el pudor y el recogimiento… Emociones embargadas, inundadas de lágrimas que nunca llegaron a brotar, de palabras que nunca llegaron a vencer el precipicio para ser pronunciadas… Bálsamo aplacador de extraviadas inquietudes desconcertadas… Donde derramo nostalgia y turbación y cosecho olvido y distracción…
Coloreado, garabateado de pinceladas ficticias o reales, quien sabe, mas siempre irrevocablemente impregnadas con la huella indeleble del fascinante universo del subconsciente que cada uno llevamos dentro en el que nos atrincheramos a veces y huimos otras…