La vida recupera su latido… La ciudad vuelve a su carrera, sus quehaceres… Se van unas peregrinaciones, vuelven otras… Termina una travesía, comienza otra…
La vida es en realidad un continuo viaje, un continuo peregrinaje… Una sucesión de estaciones forzosas o voluntarias, implacables o clementes, vamos surcando, salvando inexorablemente… En algunas nos descendemos para proseguir distinta ruta, otras las dejamos atrás, sin detenernos… Caminos equivocados a veces, abandonados, despreciados o rehuidos otras… Ora a la cima del éxito y la victoria, aplauso y laureles, ora al abismo, la sima del fracaso e infortunio, abucheo y olvido…
Entrecruzados, enredados caminos extraviados en las profundidades de la nada… Superación, o dejadez, incuria al acecho, apresurando o aquietando, entorpeciendo nuestra marcha…
Caminantes nos acompañarán en todo nuestro peregrinaje, otros nos irán abandonando para continuar su propia ruta terrenal o celestial… Peregrinos con los que sólo cruzaremos una fugaz mirada, desconocidos aunque compañeros de viaje…
Caminos que aun sin rumbo, aun en espiral sinuosa siempre esconden una gran enseñanza que impartirnos…
Cuan los sueños dentro de los sueños, son las vacaciones viajes dentro del gran viaje de la vida… Hoy casi todos retornamos a nuestro viaje primigenio, para perseverar esculpiendo la senda de nuestro destino… Algunos más entristecidos otros más complacidos, algunos más cansados, otros menos pero todos anhelando ya nuestra próxima huida… Al fin y al cabo, eso es la vida, un sueño y anhelo eterno, perpetuo…