Hacía años que no nos veíamos;habíamos pertenecido al mismo grupo de amigos,aunque nuestra relación no había sido nunca demasiado cercana.
Era muy guapa y delgada ,con una manera original y moderna de vestir.Tenía una belleza del estilo de las mujeres de Julio Romero de Torres.
Consuelo era una mujer triunfadora,que iba por la calle con la cabeza alta,le gustaba retar al mundo,batirse con todo aquel que se le cruzaba por delante:para ella la vida era una guerra.
Era la mujer perfecta,todo o hacía bien: era inteligente,divertida ,atraía las miradas de los hombres y lo sabía; era la mujer que toda mujer desearía ser y a su lado era casi inevitable sentirse como un ave torpe,como un albatros cojeando por una playa desierta.
Un albatros en el que las divinidades habían castigado el pecado original de soberbia con ese aspecto absurdo y melancólico.
Yo estrenaba mi cámara haciendo fotos a las fuentes del paseo.
Hablamos un rato,nos pusimos al corriente de nuestras vidas respectivas : acababa de separarse de su compañero casi por sorpresa ,ya que ella pensaba que las cosas iban bien; yo había terminado una obra de albañilería en mi casa y comenzaba a encarrilar mi vida por un camino más plácido…etc.
Antes de despedirnos se puso a mi lado. “ ¿nos hacemos una foto?” asentí sonriendo ya que con ella era imposible hacer otra cosa.
“como “Telma Y Louis” ,dijo riéndose.
Y ahí quedamos retratadas,distorsionado el rostro por la cercanía de la cámara: el cisne solar y radiante y el albatros que cojeaba por la playa .
A mí me hizo ilusión haber tomado parte en una escena casi de película de Godart.