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Actualmente se viene hablando en todas partes de la Población en Situación de Discapacidad y toda su problemática; pero las soluciones que van surgiendo son inversamente proporcionales con respecto al discurso que se pregona en ciertas instituciones que presuntamente
LA DISCAPACIDAD Y SUS DOLIENTES
Actualmente se viene hablando en todas partes de la Población en Situación de Discapacidad y toda su problemática; pero las soluciones que van surgiendo son inversamente proporcionales con respecto al discurso que se pregona en ciertas instituciones que presuntamente trabajan en beneficio de la población ya mencionada.
Aparentemente el anterior párrafo podría verse injustificado con la siguiente afirmación: “El Alcalde de Cali es ciego”.Pero es precisamente por eso, y no por sus desaciertos políticos y administrativos, que algunos sectores de la ciudadanía lo tildan de incapaz.
Día a día a los discapacitados se les dice que se preparen si es que quieren mejorar su calidad de vida; ¿pero de qué les sirve tanta preparación si al momento de buscar una oportunidad laboral el empleador les cierra las puertas pese a la legislación que al respecto existe?
Es realmente vergonzoso saber que en un mísero estado subdesarrollado se proceda de modo excluyente con una población que utópicamente sueña con un país equitativo.Sumado al proceder absurdo de entidades como el Instituto Nacional para Ciegos INCI, que en la actualidad se ha dedicado a orientar sus acciones únicamente a los niños ciegos, olvidándose de que en este país la mayoría de personas que tienen esta discapacidad son adultas.
Sé que muchas instituciones podrían rasgarse las vestiduras y gritarme a voz en cuello que sí se han realizado actividades en beneficio de la población en situación de discapacidad, y que en muchas ocasiones son ellos los que no responden.Pero la verdad es que la mayor parte de los proyectos que se han llevado a cabo, han sido insuficientes y en beneficio de pocos.
Cierto es que los discapacitados no tienen solamente derechos, sino que también tienen deberes; pero la realidad es que existen instituciones que legalmente torpedean esos derechos con sus políticas ineficientes; entonces ¿cómo exigirle a un discapacitado que cumpla con sus deberes cuando sus derechos han sido sepultados en la burocracia de un estado mediocre y subdesarrollado?
No se trata de soñar con un país paternalista, ¡ni más faltaba!, se trata de pedirle al estado que le proporcione oportunidades laborales a personas que pese a su deficiencia, han debido prepararse el doble de los demás para quedar en iguales condiciones, y no obstante ser constantemente rechazadas por nuestros empresarios, a pesar de reunir todos los requisitos solicitados por ellos para formar parte de sus empleados.
Qiero dejar en claro que no todo lo que se ha hecho por la población en situación de discapacidad es malo; no señores, pues existen algunas instituciones que a partir de propuestas sencillas, han demostrado que se puede hacer mucho sin necesidad de tanto trámite jurídico.El problema está en los estamentos que pretenden mostrar soluciones a una problemática que desconocen por completo.
Wilson Perea Estupiñán.