MIS ARDORES
Comienzan en las puntas de tu pelo
avanzan sigilosos a tu frente
se miran en el fondo de tus ojos
y en tu preciada boca hayan su fuente.
MIS ARDORES
Comienzan en las puntas de tu pelo
avanzan sigilosos a tu frente
se miran en el fondo de tus ojos
y en tu preciada boca hayan su fuente.
Susurran su lujuria en tus oídos
con un real sarcasmo inexistente
se excitan en el valle de tus senos
y un clímax tentativo los enciende.
Se acercan temerosos a tu ombligo
para mirar las puertas del infierno
allí donde el gran Zeus acude siempre
a embriagarse del néctar de tu sexo.
Se aferran a tus bien torneados muslos
y ascienden a tu pubis en silencio
mas cuando están a punto de encontrarte
junto a una tibia almohada me despierto.