Hasta la fecha, no creo que el ser humano haya conocido a entes más manipuladores que las iglesias; sitios denominados también: “LA CASA DE DIOS”.Teniendo en cuenta esta definición, se podría decir con toda precisión que Dios fue el fundador de los negocios de finca raíz, asunto que discutiremos en otra oportunidad.
En pasados días, una vez más la iglesia católica hizo sonar su desgastada melodía titulada “LA EXCOMUNIÓN”; Lo hicieron por el caso de la niña que luego de haber sido abusada sexualmente por su padrastro, quedó en embarazo con tan sólo 11 años.El aborto debía llevarse a cabo con el fin de evitarle mayores traumas a la víctima y preservar en algo su resquebrajada infancia.Sin embargo, la Poderosa Iglesia Católica acudió a su magnífica maestría: “Hurgar en los cimientos de la Fe”, que dicho de otra forma es manipulación al individuo según sus creencias.
Pero tal estribillo se pierde en el silencio ante la conducta sexual de algunos representantes del Señor Todo Poderoso.Yo en el lugar de Dios, le pediría la renuncia irrevocable a todos los guardianes de mi casa y me ocuparía de que jamás volvieran a ser nombrados ni en el cielo ni en la tierra, y menos debajo de ésta.
Si el aborto es un crimen imperdonable, ¿cómo se les debe calificar a las cruzadas?, ¿a caso no fueron múltiples asesinatos los que se cometieron en el nombre de la fe?.Bueno, al menos eso es lo que nos han hecho creer durante siglos, (que las cruzadas tenían como propósito salvar los valuartes de la fe).
Creo que el verdadero papel de la iglesia sería el de despojarse de todas sus riquezas terrenales, y ponerlas al servicio de aquellos que por no haber usado un condón, son cada vez más y con poco o nada para comer; creo que no es sensato defender a una vida que en muchas ocasiones suele morirse de hambre en una calle cualquiera de las grandes ciudades del mundo, sin que el Papa y sus Cardenales hagan algo para evitarlo.Pero lo que dijo Jesús es muy cierto: “Más fácil pasará el camello por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los cielos”; frase que aplica con toda certeza al poderío católico.Pero me confieso iluso al pensar que el Pontífice pueda llegar a tanto, ya que sus dominios le resultan más cómodos que nada en la vida terrenal y por qué no, en la mismísima eternidad.
Finalmente quiero recomendarles un libro titulado “LOS BORGIAS”, en el que se cuentan los pormenores de “ALEJANDRO VI” y su particular familia.
Wilson Perea Estupiñán.
18 de octubre de 2006.