Quiero que estés conmigo cuando tú quieras.
Posees una vida, yo tengo otra,
compartamos lo nuestro, cuando queramos,
sin ataduras.
Riamos juntos a veces,
lloremos otras,
que ni es lujo ni poema ni tragedia el convivir.
No pretendamos elevarnos al cielo gracias al otro,
ni nos hundamos en los infiernos por culpa del otro.
No esperemos más que lo que seamos capaces de darnos.
Porque yo te quiero a ti,
y no a sensaciones soñadas.
Te quiero cuando voy, te quiero cuando me marcho,
no soy esclavo de tu presencia, ni de tu ausencia,
tú siempre estás en mí, aunque yo no vaya,
y cuando pienso en ti, siento sosiego, nunca carencia.
Arráncate el corazón romántico, princesa,
vayamos de la mano, mas no obligados;
contentos, que no felices;
tristes, no desgraciados.
Arrancarte el corazón romántico, princesa,
y no me ames, tú sólo quiéreme.