Cuando la tarde declina,
Que lánguida me queda el alma,
Me pongo bajo mi encina.
Buscando al pecho la calma
Mirando el Sol de la colina,
Con bellos rojos reflejos,
Se las lleva una mansa brisa,
En las nubes, que muy lejos
Sufro añorando su risa,
Siempre deseando sus besos
Se fue la mujer que amaba,
La soledad me domina,
Mi gran tristeza me acaba.
La tarde, bajo la encina,
Me acuerdo cuando bailaba,
Mirandome con su sonrisa,
En la hierba de la pradera,
Lloro hoy al ver la brisa
Recordando a mi Morena
Con mi viola, arruyando,
Paso la noche en vela
De celo y dolor llorando.
Ó Dios del cielo, hasta cuando,
Sufriré tan gran penar
En mi hogar, abandonado,
Y que jamás volverá
Aquella que me ha dejado
Y no poderla olvidar