Si pudiera
verte un minuto,
un segundo,
un instante
llenaría mis ojos
del recuerdo de tu imágen,
luego los cerraría
para nunca más mirarte.
Apagaría una a una
las estrellas cada una,
escondería la luna
en alguna parte.
Si pudiera tocarte
cerraría mis manos
aferrando aquel leve talle.
Dormiría el sol
en el horizonte
dorado de antes
para que iluminen tus ojos,
con su luz que invade
cada cedula de este
poeta nacido para amarte.