Hamilton se encamina de forma decidida e irreprochable a su primer título mundial. Con un coche que tracciona mejor que ningún otro de la parrilla y dos pilotos rivales, Massa y Raikkonen, en estado de shock, el inglés fue una apisonadora y hasta supo rehacerse de un error táctico de McLaren. El equipo británico decidió mantenerle en pista después de la salida del coche de seguridad y Lewis, que salió detrás de Kovalainen, supo remontar hasta su cuarta victoria del año.
Primero Heikki se dejó pasar de manera descarada y el líder del Mundial reconoció de forma velada las prohibidas órdenes de equipo: "Tengo que darle las gracias a Heikki, que ha hecho un gran trabajo de equipo porque no podía luchar conmigo, yo era más veloz". Después se fue a por el brasileño de Ferrari, al que adelantó sin contemplaciones y mandó a la escapatoria cuando el piloto del coche número dos intentó devolvérsela.
Imposible adelantar.
Es un coche con el que no se puede pasar a nadie en seco porque no tiene estabilidad en frenada ni potencia a la salida de la curva. En un momento de la carrera su ingeniero de pista le gritó que intentara adelantar al Toro Rosso de Vettel. Y Alonso le respondió por radio: "¡Necesitaría dos motores para poder adelantarle"! En sus batallas el piloto de detrás siempre sacaba provecho. En una de sus coladas le pasó Rosberg, el único al que le devolvió el adelantamiento, pero lo estropeó con un postrero trompo en el último tercio de la carrera. Después de cargar con el peso del equipo para alcanzar el podio al final, la gloria se la ha llevado un sorprendente Piquet, segundo en meta, que le dio a Renault su primer cajón del año tras tocarle la lotería del coche de seguridad y de hacer su única parada justo una vuelta antes de que saliera a pista el Mercedes que pilota Bern Maylander. En ese momento era 14º a 80 segundos de la cabeza. Se estrelló Timo Glock porque se le rompió la suspensión trasera (por suerte está bien) y el brasileño se quedó tercero en pista pegado a Heidfeld y el líder Hamilton.