Pensé que al acabar mi vida africanista, no tenía nada que contar para el blog, pero luego me dí cuenta de que no es así. Acabó una parte de mi vida, quizás la más intensa militarmente hablando, pero no fue el final de ella. Después del plazo que me dieron para abandonar Marruecos, por no querer servir de instructor a las fuerzas de Mohamed V ó mejor dicho de su hijo Hassan que era quién mandaba el Ejército Marroquí, como se vio años después de Ifni-yo diría como Don Juan Tenorio Salí de allí por fin como os podéis figurar.
A mí que me gustó aquella tierra donde aprendí prácticamente a ser oficial salí con tristeza y apresuradamente agregado al Regimiento Inmemorial de Madrid. El Coronel me mandó a la 10ª Compañía y mi unidad íbamos a hacer la Instrucción de combate a la Casa de Campo por cierto al Cerro Garabitas donde en la guerra civil hubo fuertes encuentros entre ambos bandos, incluso a veces encontraba la gente restos de la batallas que allí hubo.
Ha cambiado un poco el cerro ¿verdad? su vista cuando menos.
Recuerdo que un soldado de la Cía., cavando para poner un mortero del 50 en el suelo, tropezó con algo especialmente duro, que resultó ser un casco francés. La vida cuartelera para mí resultaba terriblemente aburrida acostumbrada a la que había llevado en Marruecos. Orden cerrado, marcha hasta la Casa de Campo, regresar al Paseo Moret al Rgtº e irse uno a casa. Aquello para mi no era milicia. Un día me tocó un servicio que era "Visita al Cuartel". Me fui con el sargento designado a visitar a lo soldados del Regimiento que estuvieran internados y cuando ya nos íbamos a retirar oí una voz que me llamaba, era mi compañero de Promoción Gutiérrez de Herrera (que luego estaría conmigo en Ifni). A lo largo de la conversación me dijo que ya que estaba agregado y no destinado, por que no pedía una vacante que ese día se había publicado en el Regimiento, donde él estaba destinado. No perdía nada por pedirlo y así lo hice.
Aquello me iba a cambiar la vida. Así casi a finales del año era destinado al Regimiento donde estaba mi compañero, un Regimiento que se llamaba Regimiento de Infantería Wad Ras 55. Lo mandaba un Coronel que tenía fama de duro: Coronel Pata Gil, pero el tiempo que estuvo mandándolo me pareció un hombre recto de convicciones muy seguras y pocas palabras.
Había en ese Regimiento una Compañía integrada por soldados arrestados por Juicios militares, que eran desertores, indisciplinados, ladrones y gente no recomendable.
Cuando me incorporé y me presente al Coronel, este que era muy seco, al verme el emblema de la Legión, me dijo estas palabras que nunca se me olvidaran: “ya tiene usted unidad, la Compañía de Trabajos. Puede usted retirarse.” En realidad no era una Compañía, era como dos secciones pero formada por gente de una categoría no muy recomendable como dije antes. Después de presentarme a los mandos me fui a ver "mi" unidad. Estaba mandada por un sargento que había estado en la guerra que con el tiempo comprobé que los tenía "muy bien puestos", también un cabo 1º que luego me lo llevé a Ifni y con esos mandos me dispuse a mandar aquella ...
nunca mejor dicho.
Seguiremos en otra ocasión.
Mariano Cañas.