Mariano nos envía el último de estos apuntes "de memoria" que nos ha estado mandando últimamente referidos a su campaña en aquella guerra perdida.
Le agradecemos su aportación y esperamos que siga deleitándonos con algunas otras anécdotas que, a buen seguro, guardará en su viejo petate.
Un abrazo, Mariano.
Ferapaly
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Fue un día que lo pasamos muy mal. Yo he pasado muy malos momentos en mi vida, pero creo que ese fue el peor. España iba a entregar el Protectorado a Mohamed V y eso hacía que los iestejaries (guerrilleros) estuvieran muy soliviantados y con bastante armamento. Los oficiales, el sargento y los dos soldados españoles teníamos la orden de ir armados cuando saliéramos del acuartelamiento o nuestras residencias.
Una noche nos avisaron que a la mañana siguiente los iestajaries iban a entrar en el acuartelamiento. Al día siguiente el capitán el otro teniente y yo estábamos detrás de las tres ametralladoras Hotchins que habíamos instalado delante de la escalinata de ocho escalones que había desde la carretera a la entrada del acuartelamiento y detrás nuestro formamos a todo el Tabor con sus Mausers. Cuando los guerrilleros llegaron próximo el Capitán Pedro C. gritó, mas que ordenar, ¡Rakbu jarrakiats! (monten ametralladoras) y en el momento que el jefe de los guerrilleros intentó poner el pié encima del primer peldaño, el capitán ordenó. ¡Tuyedu li darb en nar! (prepárense para hacer fuego) Yo he pasado malos ratos en mi vida y ni siquiera cuando l guerra de Ifni años después, lo he pasado tan mal. Es muy difícil el tener seres humanos a escasos metros de distancia parados y tú con el dedo en el gatillo dispuestos a masacrarlos y que luego te maten a ti. Volvimos la cabeza para ver si los askris tenían preparados los mosquetones. y nuestra sorpresa fue el contemplar que solo quedaban cuatro o cinco askaris (entre ellos el fiel Hasanni) el sargento Sáez y los dos escribientes españoles.
Por cierto uno de ellos se llamaba Hermógenes Sainz, años después cuando veía la TVE salía como un director de programas (creo) que se llamaba igual y me preguntaba si sería el mismo. Ya no disponíamos a hacer fuego, cuando el jefe de los guerrilleros alzó el brazo, parando a su jefe y dijo Allah es Kabir (dios es grande) y luego en un español muy "moruno" añadió "No quirir piliar con ispanioles, quirir armas luchar por pendencia. Nuestro Capitán le dijo que le parecía bien que luchan por su independencia, pero siendo las armas propiedad del Madzen y siendo el ejercito del jalifa, por lo tanto del Sultan, estábamos en el mismo bando y les entregaríamos las armas cuando nos lo mandara el propio Malik Mohamed Allí terminó lo que pudo ser una masacre. Desde entonces nos respetábamos pero no congeniábamos. Cuando ya se entregó Marruecos el Tabor recibió la orden de ir a desfilar ante Mohamed, pues la Mehal-la se incorporaba al Ejército Marroquí. Cuando se llego a Rabat Hassan el que luego fue Sultan a la muerte de Mohamed V dio la orden que los oficiales españoles no desfilaran, que al mando del Tabor desfilaran el Caid (alférez moro) y los Mokaden (sargentos).
Cuando se volvió a Bab Berret nos encontramos con escritos para incorporarnos como instructores del Ejército Marroquí. Me negué el pasarme a las Fuerzas Reales y puse un escrito al General Mizzian que por orden de Franco se había hecho cargo de las Fuerzas Reales diciéndole que en primer lugar Hassan se había llevado cuando pasó por Bab Berred el maunin (cabo) de gastadores porque le gustaba sin decirlo a nadie. Y en segundo lugar porque al Tabor Hassan le había hecho el feo de no dejar desfilar a los españoles y el tercer punto por que yo era español y nunca serviría a un "señor" que le gustaba un hombre se lo llevaba a la fuerza.
Me dieron de plazo cuatro días para abandonar el territorio, cuando me fui a despedir del Mizzin, este yo le noté triste cuando me dijo:
"Teniente te envidio tu que puedes volver a España, yo que todo lo dí por ella ahora tengo que renunciar al servicio de España para incorporarme al incipiente ejercito de mi pueblo". Pienso que aquel buen soldados hubiera dado algo por seguir en el Ejército español".
Los últimos días que estuve en Marruecos fueron muy duros para mi. Dejaba un país en el que había aprendido a ser, creo yo, un buen oficial. Años después tendría que demostrarlo en una guerra desconocida. Ahora nuevos destinos me esperaban entre ellos nuestro Wad Ras...
Creo que el resto de mis destinos no interesarían a nadie, si os los mandara. Solamente una cosa más: Seguid con vuestro blog que tanto nos une a los que estuvimos en el Wad Ras 55.
Mariano Cañas.