Espectaculares sin duda, son las aportaciones de Mariano Cañas al blog. Leer “sus aventuras” es toda una experiencia que nos llevan por un túnel del tiempo a los orígenes wadrreros..
Toque de generala: Por explicar a la gente joven y menos joven lo que es el toque cuartelero de "generala", porque, con esto del Ejército profesional, los únicos que saben de estas cosas, y no estoy muy seguro, son estos soldados a los que se le paga por ir a la "mili".
"Generala" es un toque de corneta que significa la alarma máxima en la unidad militar. Cuando se oye a cualquier hora de la mañana, tarde o noche, esté uno donde esté, lo deja todo, echa mano al fusil y a la munición que se lleva encima -antes en unas feas e incómodas cartucheras y hoy en unos extraños colgajos- y corre al punto de reunión establecido para concentrarse. Y el mando dirá de qué se trata y lo que hay que hacer.
L a G e n e r a l a.
Hubo un hecho durante los años que pasé en la Metal-la que pudo ser transcendental no para nosotros, sino incluso para la Nación y que nunca me han dado una explicación por lo de qué no consta en nuestras hojas de servicio y que ocurrió el día 10 de Octubre de de 1.955 y que solo se pone que en esa fecha salió el Tabor con dirección a T`zelata de Beni Hamed. Pero la verdad fue la siguiente. Los franceses estaban hartos de que nuestra Alta Comisaría, cuando los guerrilleros argelinos o marroquíes eran perseguido, les permitían en nuestra parte del protectorado por Melilla y luego eran permitidos que volvieran a la parte francesa por Alcazarquivir o si los guerrilleros se pasaban por esta zona, les dejaban las autoridades españolas que se pasaran por Melilla a la zona francesa para seguir luchando contra estos
Una tarde estábamos reunidos los tres oficiales, cuando llamaron desde la Alta Comisaría ordenando que se tocara generala y partir a marchas forzadas hacia T`zelata de Beni Hamed, donde las fuerzas francesa habían hecho una incursión en nuestra zona. Pero lo curioso del caso era que nos destacaban a nosotros a ese punto, siendo relevados por otra unidad también de la Mehal-la, pero que su destino estaba mucho más próximo a donde nos mandaban que el nuestro. Era de esas órdenes incomprensibles de las preclaras mentes del Estado Mayor que rodeaban a García Valiño el “insigne” Alto Comisario.
Mientras los askaris se preparaban y ya se sabe que los morunos todo lo hacen “suai suai”, es decir muy despacio, la Alta Comisaría nos apremiaba para que saliéramos a toda velocidad y que en un par de horas debíamos estar en Beni Hamed. No tenían ni idea. Era imposible recorrer esa distancia que teníamos que recorrer en 120 minutos. Por fin nos pusimos en marcha. Era de noche y el Capitán Pedro C. nos ordenó que mandara a los askaris que fueran en parejas pero a un metro y medio uno del otro y unos cuatro metros de separación de la otra pareja y que llevaran todos los petromás, es decir, los faroles de petróleo encendidos. Le pregunté por curiosidad por que esas distancias y luces encendidas, porque yo opinaba que si podíamos tener enfrentamiento con los franceses era mejor ir con luces apagadas. El Capitán me dijo:
Mira, nuestra gente suele llevar consigo todos los cacharros que un europeo pueda pensar, desde la imprescindible tetera, hasta la más impensable e incluso un cubo. Todo eso al andar mete mucho ruido y los faroles encendidos desde larga distancia parecerá que es un convoy de camiones que se dirigen hacia T´zlata.
Esto que parecía una idiotez dio su resultado pues los franceses cuando llegamos ya se habían retirado al Jemis de Beni Hamed en la parte ya de la zona francesa. Si hubieran sabido que lo que iba era un escaso Tabor de mehalauis, cuyas armas más potentes eran unas anticuadas ametralladoras Hotchkiss de 7mm y que pesaba unos cincuenta kgs y encima había que llevar un cubo para el agua para la refrigeración si se disparaba mucho. De seguro que los franceses hubieran optado por otra táctica. La verdad es que si hubo algún disparo, pero cuando los franceses supieron que los mandos éramos españoles, nos invitaron a comer en enorme tienda de la Legión francesa que tenían los oficiales.
Francia siempre ha sabido tratar mejor a los moros (así no se les puede denominar, porque ellos se llaman musulmanes). Los españoles les mimábamos, les construíamos mezquitas, en las disputas entre un español y marroquí, se le solía dar la razón a este, mientras que nuestro vecino de la dulce Francia, los trataban a patadas, quizás por eso fueron siempre más respetados que los españoles. Cuando los franceses se retiraron del Jemis de Beni Hamed, depararon un destacamento formado por un pelotón (lo que era una sección en nuestro ejército) de custodia de aquella zona, pero no en el mismo poblado, sino más al interior. Los iestajaris una noche mataron a los de pelotón. Se le envió un enlace al Coronel francés que mandó un fuerte contingente que arrasó aquella zona y ordenó construir otro pequeño aduar dejando a un sargento con su gente, que por cierto era casi reverenciados por los marroquíes a su paso. Nos daban envidia los oficiales franceses, ellos bien pertrechados, mientras nosotros dormíamos en tiendas de campaña individuales. Nuestra estancia en aquellos parajes duró 17 días, donde llegué a odiar el té moruno, el cuscus y el pollo.
Ya queda poco de mi existencia en el continente africano, aunque luego cuando estuve Wad Ras 55, volví a ir pero eso ya lo sabéis, dejo para lo último la parte más emocionante de mi vida en Bab Berret.
Mariano Cañas.