Cap.6ª Majestuoso.
Bajo la sabina a unos pocos metros (se aprecia en algunas fotos que colocamos) descansan las cenizas de José Manuel Falcón (01-01-1955*19-11-2003), pionero del ecologismo aragonés. Una roca de yeso con una placa lo recuerda. Falcón fue autor de varios libros sobre naturaleza y destacó también por el amor a su tierra y su sentido del humor. Sus cenizas tal y como el mismo pidió a sus amigos, fueron esparcidas por la zona base de éste árbol.
Personalmente decir que lo llegue a conocer en una visita que hizo a los campamentos del Pirineo Oscense en Oza, en 1985 cuando ya iba en silla de ruedas, lo recuerdo exclamando lo maravilloso del entorno que visitaba, lugar de acampadas veraniegas para jóvenes. Ahora, ver la piedra de yeso que casi parece pedernal me toca la "fibra". Todo ello me inspiró para el artículo, convencido de que incluso el blog es foro adecuado para dar a conocer ésta historia a los amigos que transitaron por esta tierra bien en carros de combate, tanquetas y/ó andando por su extensa aridez , de que aún con todo: hay vida.
Terminó Víctor su dibujillo y el tan contento, pues tenia que hacer un trabajo sobre naturaleza que le habían mandado en el cole, por lo que ésta excursión le prestaba un buen servicio. Así que pasamos a gestar una serie de fotos para el blog y sobre todo a ofrecer nuestro regalo a la Sabina: Agua. Nos trajimos una garrafa de 5 litros y se encargo el chico de por los cuatro puntos de la base de su tronco, regar lentamente ese trozo de historia natural.
Impone ver la sabina, saber su historia, tocar su "piel". No seré yo quien niegue que algo internamente se removiera en los tres excursionistas. Me subí a una loma pequeñita pero elevada y desde allí me percaté que el desierto era el punto y seguido. Teo recogió las cosas de dibujo de Víctor, mientras yo pensaba en los compañeros de mili que algo mas lejos (no mucho mas) sufrieron las consecuencias del calor y la sed. A lo largo de algunas entradas al blog hay quien ya relató sus vivencias por el desierto monegrino, pero sinceramente pienso que aún queda mucho por contar ¿no?. Os animo a ello. Con todo quiero pensar que la Sabina es como todos nosotros, símbolo vivo de la persistencia del sobrevivir.
Dejamos atrás la Sabina, vigilante de la tierra seca, terrenos que todavía se usan para fines militares de maniobras, únicamente regados por el sudor de miles de chavales que una vez la atravesaron con los carros.
Como veis, no todo fue destruido, ni por la "armada invencible" ni por la mecanizada siempre queda algo. Los tres mini aventureros, fuimos testigos de ello.
La sabina lo deja claro.
Un saludo, F. Alonso