Cap.4º Localizar el árbol.
Y ya sin más dilación, comienza la aventura (que lo fue) para llegar a conocer a tan insigne personaje.
Nos fuimos con cierto ánimo aventurero mi amigo Teo, su hijo Víctor (de 9 años) y un servidor dispuestos a localizar la zona, con nuestros mapas y planos. Esto que indico habrá quien dirá que es exagerado, pero puedo asegurar que no es así, no es tan sencillo localizar éste paisaje. La idea no solo era llegar sin más y punto, también disfrutar del entorno y desde nuestro sencillo compromiso, colaborar para que la Sabina siga adelante. Por ello dentro del plan existía la idea por nuestra parte, en intentar hacer fotos desde perspectivas diferentes a las que ya se pueden ver en la red, hacer algún dibujo tipo trabajo de campo nada menos que por el chavalin Víctor que es un gran dibujante a su corta edad y de paso aportar unos litros de agua a la base para regar el árbol.
Quisiera dejar constancia de todo ello.
Ya hemos dejado atrás la ciudad, su casco urbano y salimos a la carretera de Villamayor, luego traspasamos el citado pueblo y a unos tres kilómetros entendemos que es el desvío justamente tomado en la última arboleda, sita en el cementerio del pueblo.
Es como llegar a un límite; partiendo de éste lugar…tierra seca, dura, implacable. A tan poca distancia de la civilización y sin embargo parece que estemos en otro mundo. Un camino que cada vez hace sufrir más al coche y que dadas las últimas lluvias lo ha dejado maltrecho, nos lleva poco a poco a un horizonte que no parece tener final. Estamos seguros, son los monegros. Llego el fruto y allí estaba, rodeada de algunos pequeños y recién plantados pinos y con su ya característica "piedra" blanca que es adorno y cobijo de una tumba. Parece un vigía peculiar. Lo primero que hay que expresar es que a los tres nos parece que su tamaño no es tan grande como el imaginado, aún con todo es espectacular sobre todo por su entorno y situación. Cerca de unos pequeños cerros y rodeada de unos pocos pinos, su figura lo domina todo.
Sigue…/…