Sobre la arriería
LOS ARRIEROS DE NAVAMORALES I
La arriería fue para Navamorales como una ventana abierta al mundo durante décadas, probablemente siglos, en que las noticias se transmitían de boca en boca, y llegaban justamente de la mano de los arrieros. Y fue este oficio de unión casi perfecta, entre el hombre y la bestia, el que también fue llevado allende de los mares, cuando nuestros congéneres fueron a hacer las américas y, emigraron lejos de Navamorales.
La vida de los arrieros jalona nuestras propias costumbres y, se convierte a veces, en la misma medida del tiempo: El arriero, a buen seguro que no llevaba reloj de pulsera, ni GPS, ni ningún otro artefacto para orientarse en el espacio o en el tiempo. Ya hemos dicho que el arriero era madrugador y caminaba siempre contra el día; buscando el amanecer. Y medía las estaciones apreciando las configuraciones solares y lunares. Las madrugadas y amaneceres, eran preferibles cuando la luna se mostraba brillante( luna llena) y alumbraba los caminos. Conocía muy bien el cambio de las estaciones, y se guiaba muchas veces por el conocimiento que sólo saben dedistinguir los hombres que madrugan y trasnochan, sabiendo por ejemplo, que a partir del 21 de diciembre los días se van ensanchando, en especial por la tarde. Los días se van haciendo más grandes; y es en este sentido, que el arriero se inscribe de pleno en el dicho siguiente: “ En enero, ya lo conoce el arriero, en la jorná ( jornada), que no en el dinero.”
La tradición de este viejo oficio llegó de las manos de los españoles entre otros lugares del ancho mundo a Cuba, en donde se dice que el binomio hombre-mulo ha sido durante décadas imprescindible. Alguién diría que la montaña cubana, no sería lo que es, sin la concurrencia de esta conjunción entre el hombre y el mulo. “Los arrieros son personajes típicos de las zonas del Plan Turquino de Cuba. También del centro del país, aunque los de allí tienen algunas cosas que los diferencian”, asegura Garcés Rosales. En cualquier caso la sujeción de la carga se hace de forma distinta que aquí, y la presencia de riatas se hace efectiva y llama la atención en todas partes. En Buey Arriba existen más de 200 arrieros. Y en La Otilia se promueve un club dedicado a preservar la cultura mular.
Aquí, muy cerca de Navamorales en el pueblo de Fuenterobles se han celebrado recientemente unas "Jornadas arrieras" organizadas por la Asociación de amigos del Camino de Santiago.
Al igual que en la recogida del café, en la selva colombiana, las riatas de mulas sorteando angostas veredas, y subiendo escarpadas montañas, son una imagen casi inevitable para entender aquellos lares.
Es la mula, o el mulo una cultura que se presentaba básica en en mundo de la arriería. Hoy en Navamorales ha desaparecido este cuadrúpedo aunque recordaré, que durante muchos años la cria de este híbrido fue muy apreciada. Por lo general en cada casa de labranza había yeguas y burras que cruzadas con burros y caballos daban anualmente una cría muy apreciada: la mula o el mulo. Estos animales sobrios y fáciles de alimentar, sirvieron durante siglos como animales de carga y de tiro, utilizados además de para el transporte de mercancías, para las labores del campo con el que los arrieros solían alternar sus oficio.
El buen arriero debía conocer bien a sus animales y todas las artes y pormenores del oficio, entre los que destacamos:
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Conocer al animal. Saber cuando está dispuesto; alimentarle convenientemente. El animal, antes de salir de viaje debía haber consumido un buen pienso, en general paja envuelta con cebada en grano.
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El enjaezar el mulo o mula para salir de viaje, ha de llevar perfectamente conformada la enjalma; apretar la cincha lo justo para que aguante el aparejo, pero sin oprimir en exceso la barriga del animal.
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Conocer al animal con sólo mirarlo. Saber si está dispuesto, si está enfermo, si ha almorzado lo suficiente etc.
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Una vez cargado, si al animal le molesta la carga; si está dispuesto.Si quiere o no trabajar aquel día.
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Vigilar si las pezuñas del animal están suficientemente protegidas; si ha de pasar por casa del herrero, para herrarlo.
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Querer a los mulos. Los animales que se sienten apreciados, suelen decir sus amos, se comportan como si fueran de la familia. De aquí aquella unión de la que hablábamos más arriba; conjunción del hombre y la bestia.
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Cuando la riata es amplia, el arriero suele colocar un cencerrillo al mulo o mula que guía la récua. En Navamorales, le diríamos un changarro. Esto se puede apreciar aún en Navamorales en los rebaños de ovejas o de vacas. Es decir, preparar la récua, supone un trabajo minucioso. Va desde ajustar con precisión el aparejo, colocarle los adornos, colgarle el cencerro, hasta pasarles la mano antes de partir de viaje.
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Al arriero le ha de gustar su oficio, aunque ello comporte siempre madrugar mucho, camirar duro y enfrentarse a todas las inclemencias del tiempo.
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Si bien en España y por supuesto en Navamorales, este oficio hoy por hoy forma parte de la historia, en Cuba por ejemplo, se está llevando a cabo un proyecto con el nombre “ También me dijo un arriero”, que pretende revalorizar este antiguo oficio, propio de las zonas rurales cubanas.
Y para cerrar este relato con una pincelada litararia, para aquellos que quieran saber más sobre el tema que nos ocupa, citaremos un libro de José María Pereda titulado “ Para ser buen arriero”. Y no menos significativa lo es la canción de Atahualpa Yupanqui “El arriero va”.
En las arenas bailan los remolinos
el sol juega en el brillo del pedregal
y prendido a la magia de los caminos
el arriero va... el arriero va...
Es bandera de niebla su poncho al viento
lo saludan las flautas del pajonal
y guapeando en la senda, por esos cerros,
el arriero va... el arriero va...
Las penas y las vaquitas,
se van por la misma senda;
las penas son de nosotros,..
las vaquitas son ajenas...
Un degüello de soles muestra la tarde
se han dormido las luces del pedregal,
y animando la tropa, dale que dale,
el arriero va... el arriero va...
Amalhaya la noche traiga recuerdos
que hagan menos pesada la soledad...
Como sombra en la sombra por esos cerros,
el arriero va... el arriero va...
Las penas y las vaquitas,
se van por la misma senda;
las penas son de nosotros...
las vaquitas son ajenas...
Y prendido a la magia de los caminos;
el arriero va... el arriero va...
¡ Vaya por todos ellos !... ( por todos los que fueron arrieros en Navamorales)
DGH