Puesta de sol: Verano de 2008
Las mejores puestas del sol en el mundo:
Expertos viajeros por nuestra aldea global están intentando recopilar y ordenar las mejores, por supuesto en cuanto a ser las más bellas, puestas de sol en el mundo. De algunas de ellas puedo dar fe, que son extraordinarias, pero aquí, en la parte superior he querido dejar una muestra de una, que a mi me parece sencillamante comparable, a aque llas de las que se predica son "MARAVILLOSAS":
1.Puesta de sol en el TAJ MAHAL, en la India.
2. Puesta de sol en SANTORINI, Grecia.
3. Puesta de sol en el SERENGETI, en Tanzania.
4. Puesta de sol desde lás PIRÁMIDES de Egipto.
5. Puesta de sol desde el GRAN CAÑÓN DEL COLORADO, en EEUU.
6. Puesta de sol desde LA ISLA SENTOSA, en Singapur.
7. Puesta de sol desde LA CIUDAD DEL CABO, en Sudáfrica
8. Puesta de sol desde las ISLAS MALDIVAS.
9. Puesta de sol desde la playa de IPANEMA, en Brasil.
1o. Puesta de sol en NAVAMORALES, Salamanca, España.
Y para acabar este pequeño esbozo no encuentro mejor ocasión que ésta para encajar aquí, una de aquellas pesías a pie de terruño, que confeccionara con tanto amor y delicadeza, nuestro poeta don José María GABRIEL Y GALÁN que además la tituló así:
Puesta de sol
Por un cielo mudo y frío,
sin nubes y sin color,
bajaba un sol moribundo,
muerta sombra de aquel sol
que las viejas primaveras
templaba fecundador.
Eran las tierras de ocaso
desiertos que Dios creó
para que el hombre se acuerde
del Paraíso de Dios
y muera con la nostalgia
del que es infinito amor;
y donde el cielo se unía,
sin nubes y sin color,
con una llanura muerta
que el ruido nunca habitó,
con lentitudes dolientes
organizaba aquel sol.
Y no tuvo en su caída
ni pueblo que la sintió,
ni pájaro que cantara
la vespertina canción,
ni selva que se moviera,
ni hombre que alzara su voz,
ni torre que se pintara
con el dorado arrebol,
ni sedalino celaje
que embebiera en su vellón
la púrpura derretida
del último resplandor.
Entre desiertos desnudos
la muerte le sorprendió,
y al que muere en el desierto
no le ve nunca el amor,
ni nadie le presta oídos,
ni nadie le dice adiós.
Así murió aquella tarde
solo y quejándose el sol:
¡Así se mueren los hombres
que han vivido sin amor!
DGH