ALTAR MAYOR
Estamos ante la imagen más preciosa del interior de nuestra iglesia después de la renovación y restauración llevada a cabo hace ya unos diez o quince años. Se aprecia el Altar Mayor de la iglesia de Navamorales acondicionado para los oficios de la Semana Santa.
La palabra altar viene del latín altare, que en principio significa montículo, piedra o construcción elevada donde se celebraban ritos religiosos con sacrificios, ofrendas, etc.
En el culto cristiano el altar es una especie de mesa consagrada donde el sacerdote celebra el sacrificio de la misa. El altar mayor, es, de entre los altares que existen en la iglesia, el principal; y así lo es éste que mostramos en cabecera, en la iglesia de Navamorales.
Desde los cambios introducidos en el ceremonial, a partir del Concilio Vaticano II, la mesa que sustenta la base del altar, dejó de utilizarse en el culto siendo una nueva mesa, separada del altar, la que utiliza el oficiante para decir misa. Fue hasta entonces, finales de la década de los sesenta, cuando el oficio de la misa por parte del cura, se hacía de espaldas a los feligreses, y era completamente en latín.
A partir de esa época, la misa se oficia en castellano y el sacerdote dirige la ceremonia en todo momento, de cara al público. El altar de piedra primitivo, mantiene todavía hoy el sagrario, que es donde se guardan las hostias consagradas.
Nuestro Altar Mayor está decorado con un retablo muy elaborado en madera noble, bastante recargada como se corresponde seguramente, con la construcción de influencia barroca. Consta de en cuerpo central, que a su vez se divide en tres espacios rectangulares; el central más amplio, que alberga la patrona de Navamorales: la Virgen del Rosario. Y en los laterales, la virgen del Carmen y, el Sagrado Corazón de Jesús. En la parte superior otro cuerpo triangular curvo que alberga la escultura de San Esteban o ( San Sebastián)?
Observando la imagen, en la parte derecha de la pared lateral, a la altura del altar, hay una especia de ventana, capilla pequeña, incrustada en la pared y, que pocas veces se le ha dado uso para el que seguro fue pensada en su origen; ello responde a una costumbre que en algún momento fue prescriptiva, que proviene de la época medieval y que servía para preservar el Santísimo Sacramento.
Las hostias consagradas se guardaban o bien en la sacristía, o en un recipiente seguro suspendido sobre el altar (sería el sagrario actual), y sujeto por una cadena o cordón, o bien, como acabamos de decir en un recipiente empotrado en una pared contigua al altar. En uno u otro lugar se guarda el copón y la custodia.
En cualquier caso quiero loar la bella imagen que presenta la fotografía, en el interior de la iglesia de nuestro pueblo. La decoración responde al celo de un nutrido grupo de personas desinteresadas que engalanan y, se encargan de decorar y hacer labores de limpieza de la iglesia en su conjunto. ¡Dios se lo pagará!
DGH ( abril de 2008