Helechos en Los Helechares
LOS HELECHARES ( a las orillas del Tormes)
“ El helecho es una planta criptógama, de la clase de las Filicíneas, con frondas pecioladas de dos a cinco decímetros de largo, lanceoladas y divididas en segmentos oblongos, alternos y unidos entre sí por la base, cápsulas seminales en dos líneas paralelas al nervio medio de los segmentos, y rizoma carnoso”. Así es como se define en nuestro Drae; pero yo más allá de su etimología quiero hacer referencia a un lugar concreto del término municipal de Navamorales que se conoce, justo por este nombre: Los Helechares.
Se trata de una franja de terreno que corre paralela al río Tormes un par de kilómetros antes de que el río se adentre en el término del Puente del Congosto. Allí, todavía pueden verse matas de helechos como la que ilustra el inicio de este comentario.
Y digo todavía, porque cada vez son menos abundantes; tal vez debido a la pertinaz sequía, o tal vez debido al infernal desastre que se causó en aquella zona hace bien pocos años, sustrayendo del margen del río, en la parte que toca a Navamorales, miles y miles de toneladas de rollos, que han dejado malparado el lecho del río por muchos, muchísimos años. Claro que, no menos grave fue el vaciado de arena que se hizo en la rivera del río Corneja, también en Navamorales, solo unos kilómetros más arriba.
Esta zona, que repito, se conoce con el nombre de Los Helechares, ha quedado destrozada y es justo allí donde había una población más abundante de helechos. Los helechos se utilizaron con frecuencia, a falta de paja rastrojiza, para socarrar a los cerdos el día de la matanza, también se utilizaban para cama de las vacas, en las tenadas.
Es como acabamos de decir, la mano del hombre la que modifica, para mal, los paisajes naturales, o desvía el natural circular de las aguas de los ríos, que pronto o tarde vuelven por sus fueros. Pero quiero añadir que ya esta zona sufrió un considerable descalabro, cuando hace más de un siglo, hubo de destruir una canalización que venía desde La Chorrera, a parar aquí, a Los Helechares. De esta canalización aún hay buenas señales a la orilla del mismo río, pues en aquella época, donde el cemento apenas existía, se había construido a base de piedra de sillería, picada con la fuerza y el sudor de los picapedreros de entonces, y habiendo hecho el municipio en extraordinario esfuerzo.
El objetivo no era otro que convertir todo un secarral, en zona regable y, conseguir fructificar algunas hectáreas de tierra en el margen derecho del río. La cuestión fue, que llegado el momento de “dar de paso”, es decir, validar y autorizar la puesta en funcionamiento de aquellas conducciones de agua, las autoridades competentes no lo aprobaron, y más aún, mandaron derruirlo, lo cual fue tarea más fácil, ya que se trataba de empujar las piedras colocadas y picadas con todo un monumental esfuerzo y dejarlas caer al río, algo así como aquello del mito de Sísifo, ¿ recuerdas? *
El porqué de este descalabro encaja perfectamente en la idiosincrasia navamoraleña y será objeto de otro apartado en esta misma página, y en otro momento.
Pero aquí queríamos profundizar un poco en le helechos, que son en España relativamente abundantes en las orillas de los ríos y que como otras tantas delicateses del campo, se comen. Sí, el helecho común el de toda la vida, también se come. Su yema es comestible y de hecho en otras culturas se comercializa y se vende como un alimento de primera línea; de hecho, desde España, donde existen explotaciones en invernaderos de esta especie común, se puede constatar su cultivo y, a la vez es envasado y enviado a países orientales entre otros, al Japón. Mucho más conocido, en especies y variaciones es el helecho como planta ornamental, y eso es constatable en cualquier herboristería de cualquier ciudad.
DGH ( abril de 2008)