El centeno ( vuelta la burra al trigo)
He recuperado, a duras penas, un sembrado de centeno a punto de ser cosechado. Es centeno; no se confunda ni con la cebada, ni con el trigo. Eso lo tenemos claro los que doblamos la rabadilla una y otra vez, surco arriba y surco abajo, armados con la hoz y la manija y atabiados con la zamarra y el manguito... ¿ pero de que hablas chaval?
- Segar centeno era más agradable que segar trigo o cebada. Se segaba más alto, y por ello el espinazo sufría menos.También se avanzaba más.
- ¿ Y por qué se segaba más alto?
- Pues muy sencillo. Para recoger más tarde la paja rastrojiza. ¿ Que para qué servía?
- Pues mira, la paja rastrajiza, era el tronco más cercano a la tierra, del centeno que se acababa de segar; y no se dejaba allí para que se perdiera, no; era más tarde "caida", con el rastro, junta y atada en haces y llevada al pajar, entre otras cosas para utilizarla en la matanza. La paja rastrojiza era el elemento principal y necesario par socarrar el cerdo después de muerto. Esta paja, seca, ardía con facilidad, y pronto se consumía; justo duraba ardiendo el tiempo necesario, poco, para quemar las cerdas del animal muerto extendido casi siempre en la calle o en el corral.
La paja de centeno, tenía también otras aplicaciones no menos curiosas; servía de cama para los mismos cerdos o para el establo de las vacas; servía de cama par cuando parían las vacas, con el objeto que el becerro recién nacido, que había de ser lamido por la madre no se emmarrnara demasiado.
La paja de centeno, servía también para "atar", los haces de trigo o de cebada. El centeno es una gramínea que crece más alta que el trigo y la cebada, y en verano se utilizaban unas cuantas gavillas de centeno, que una vez expurgado y limpio, se metía en agua, en una fuente, se humedecía, se hacía correoso y no se partía y con ello se hacían los vencejos, para atar los haces. Este era el motivo muchas veces, de que, auque en la era se retiraban los vencejos, en la siembra del año siguiente aparecieran entre el trigo algunas matas de centeno. Igual ocurría con la cebada.
La paja del centeno se utilizaba también para otra serie de manualidades curiosas; se solía aderezar un par de haces de los más largos ( bálago), con el fin de por ejemplo confeccionar los lomillos de los burros, las colleras etc. o de confeccionar sombreros de paja en sus diferentes formas.
Del centeno se aprovechaba también, el cornezuelo, una especie de hongo o deformación de los granos que se vendía a un alto precio; hoy sabemos que tiene algunas aplicaciones farmacéuticas curiosas, con aplicaciones algo más alla de lo que cabe imaginar.
El pan de centeno, de entonces, se decía era el pan de los pobres. Los ricos comían pan blanco de trigo candeal. Mira por donde hoy, en los mejores hornos de la urbe, el pan de centeno se vende como una delicatese, de primara línea.
En fin, ¡ quién te ha visto y quien te ve!.
Y todo esto ¿ por qué?
Se me ha ocurrido pensar que quién sabe si con esto del cambio climático, y con eso de la explotación de los cereales para la fabricación de biodiesel, no nos veremos dentro de poco volviendo a las andadas, y volveremos a ver El Chorro, Las Returas y hasta Cabeza la Porra sembrado de centeno. ¡ al tiempo!
DGH