Percibo en mi frente arrugada,
los hilos rotos de algún sueño.
Mi pupila guarda una mirada,
un guiño, quizá, una quimera.
Y mi memoria destrozada,
conmina serena a los olvidos
a recorrer cañadas,
por las que me deslizo cuan furtivo.
Cansada laxitud,
Ajada espera
Que mis manos ansían.
Noches en vela.
Un párpado entreabierto.
Y ese dolor intenso
Tras el que nada queda…
Fer. Alonso. (Escena de Cansancio)