¡Cuánta zozobra arrastra el viajero cuando el crepúsculo avanza! ¿Qué sucederá cuando la oscuridad llene las sombras del camino? ¿Cómo la noche agazapada apresará todos y cada uno de sus pasos?.
El viajero no puede conciliar el sueño…
Cae la noche.
El corazón desciende
infinitos peldaños,
enormes galerías,
hasta encontrar la pena.
Allí descansa, yace,
allí, vencido,
yace su propio ser.
El hombre puede
cargarlo a sus espaldas
para ascender de nuevo
hacia la luz penosamente:
puede caminar para siempre,
caminar...
(J. A. Valente. Poemas a Lázaro)