MARÍA SANTÍSIMA PRIMOGÉNITA DEL PADRE
Sobre la Santísima Virgen María se ha dicho:
“La pureza tiene un valor tal, que en el seno de una mujer pudo encerrarse quien es Infinito, porque Ella era dueña de una pureza absoluta de la que puede ser capaz un ser humano a quien Dios creó.
La Santísima Trinidad descendió con sus perfecciones y habitaron en Ella las Tres Personas (se encerró el Infinito en un pequeño espacio más no por esto se empequeñeció, porque el amor de la Virgen y el querer de Dios ensancharon este espacio hasta convertirlo en un cielo); se manifestó con sus características:
El Padre Creador; como si de nuevo crease, como en el sexto día; una creatura en la que tenía una "hija" verdadera, digna, hecha a su perfecta semejanza. La huella de Dios quedaba impresa tan nítida en la Santísima Virgen que sólo la huella que estaba en el Primogénito del Padre la superaba. María Santísima puede ser llamada la Primogénita del Padre después de Cristo, por la perfección que le dio y que Ella supo conservar; por la dignidad de Esposa, Madre de Dios y Reina del cielo; ocupa el segundo lugar después del Hijo y es en Ella en quien el Pensamiento de Dios ha encontrado sus complacencias.
El Hijo; que también era su "Hijo", le enseñó, por un misterio de la gracia, su Verdad y Sabiduría; cuando éste no era todavía más que un granito que crecía en el seno.
El Espíritu Santo; apareció entre los hombres por una larga anticipación del Pentecostés, cual amor en "aquella que amó", Consuelo para los hombres por el Fruto que latía en su seno, como Santificación por la maternidad del Santo.
Dios, para manifestarse a los hombres en la nueva y completa forma que empieza con la era de la Redención, no escogió para trono suyo una estrella del cielo, ni el palacio rico de un poderoso. No quiso ni siquiera las alas de lo ángeles que le sirviesen de peana a sus pies. Quiso un seno sin mancha alguna.
También Eva había sido creada sin mancha, pero libremente se entregó al mal. María, que vivió en un mundo corrompido (lo que no pasó con Eva) no quiso manchar su candor ni siquiera con el pensamiento que mirase al pecado. Supo ella que el pecado existe. Vio caras raras y horribles. Las vio todas. Aún la más horrible, la de Judas, el deicida. Las conoció, sin embargo, para expiar por ellas y para ser en la eternidad la que tiene piedad de los pecadores y la que ruega por su redención.”
FIESTAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN -Mes de Febrero
La Purificación -2 de Febrero.- Esta fiesta nos recuerda la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén acompañado de San José, su padre nutricio y de su Santísima Madre, la cual, en virtud de su humildad y siendo la "Pura", por excelencia; quiso someterse a la ceremonia de purificación que prescribía la ley mosaica. Cristo, Luz de las Naciones, es presentado en este día que se ha dado en llamar, en nuestra Santa Iglesia Católica, día de las Candelas.
Aparición de la Santísima Virgen en Lourdes -11 de Febrero-
Se aparece la Virgen en Lourdes, Francia, el día 11 de Febrero de 1858 a una sencilla joven llamada Bernardette de Soubirous a quien se le presenta como la "Inmaculada Concepción" que pide Penitencia. Fruto de estas apariciones es el famoso Santuario de Lourdes al cual acuden miles de personas de todos los lugares del mundo.
NUESTROS SANTOS
San Simón (Ob. y Mártir). Obispo de Jerusalén tras la muerte de su hermano Santiago el menor. Hijo de Alfeo (hermano de San José). Murió martirizado en cruz en el año 106 a la edad de 120 años.
San Leandro (Ob., Conf. y Doctor). Tuvo por hermanos a otros tres santos: Fulgencio, Isidoro y Florentina. Luchó contra el rey visigodo Leovigildo de la secta arriana(1) consiguiendo convertir a los hijos de éste, primeramente a su hijo Hermenegildo y posteriormente a su hijo Recaredo, que llegó a ser el primer rey católico de España. Su triunfo más resonante fue su participación en la conversión del reino visigodo y la proclamación de la unidad católica en el 3er Congreso de Toledo. Murió en el año 600.-
-María de Jesús-
(1) Arrianismo: Doctrina de Arrio basada en la herejía que niega la divinidad de Cristo. Esta herejía fue combatida por el Concilio de Nicea promovido por Constantino. Fruto de este concilio es el Credo de Nicea, que se reza en la misa dominical y en el que se afirma que Cristo es consustancial al Padre, es decir, que comparte con él la misma naturaleza divina.
Nada te turbe,
nada te espante.
Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza,
quien a Dios tiene, nada le falta.
Solo Dios basta.
Santa Teresa de Jesús
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