Esta es la nota que una persona ciega hizo luego de visitar El Museo Nacional de Colombia para el diario El Tiempo..
El arte visto desde la invidencia
El comunicador invidente Juan Carlos Ortiz G. cuenta su experiencia al visitar 'Sentir para ver'.
Texto
Foto: Felipe Caicedo/EL TIEMPO
Juan Carlos Ortiz Guerrero, durante su visita a la exposición 'Sentir para ver', del Museo Nacional de Colombia.
8:30 a.m. Es el viernes y estoy en un rincón de la fría Bogotá. Me dispongo a salir a conocer algo que para una persona invidente como yo sería difícil de apreciar: la exposición de arte 'Sentir para ver', que se exhibe en el Museo Nacional de Colombia. Aunque con algo de prevención, con solo imaginar qué arte, escultura o pintura podría apreciar con mi limitación, enfrenté decisivamente este nuevo reto.
Después de desayunar en un restaurante cercano, ingresé al Museo, en donde me esperaba Margarita, la directora de comunicaciones.
Me sentí en un lugar extraño; sabía que estaba lleno de cuadros, pinturas, esculturas y de réplicas de obras originales antiguas y contemporáneas; que supe, con alegría, que se podían tocar.
Entonces, me surgió la pregunta: ¿Cómo es posible que el arte, la escultura y hasta la pintura se puedan tocar? ¿Acaso, esto no es exclusivo para las personas que ven?
Al cabo de unos minutos, Margarita y Olga, la curadora del museo, me contaron que hasta el 22 de febrero, las personas con limitación visual podemos tocar las obras antiguas y modernas, a través de réplicas elaboradas en un material similar a las originales. Una idea creada por el Museo de Louvre de Francia que aportó 16 piezas para esta exhibición.
Con la emoción de poder tocar lo que mi invidencia no me permite ver, finalmente, ingresé a la exposición, donde todo era muy particular.
Mesas a la altura de una persona sentada en su silla de ruedas, para poder apreciar desde su altura las diferentes obras; escalinatas para que los niños y personas pequeñas de estatura puedan percibir sin dificultad la exposición, y réplicas pintadas de color blanco y sin el típico letrero "Prohibido tocar" de los museos y galerías de arte.
Otro de mis descubrimientos: obras de arte con fichas en sistema Braille para personas invidentes y en macrotipo para personas de baja visión, con la información general de la obra (fecha de creación, medida y reseña histórica). ¿Y qué tal esto?: pantallas de televisión en las que se muestran estos mismos datos en lenguaje de señas para las personas sordas. Esto es lo que yo considero ¡una exposición para todos!
¡Conocí la Venus de Milo!
Una exposición es muy singular. Imagínense que después de mucho tiempo, al fin pude conocer cómo es la Venus de Milo; apreciar su inigualable belleza, al tocar su perfecta nariz y su corto vestido. También pude sentir las figuras femeninas en barro que representan a las comunidades de Tumaco en el Pacífico colombiano, y la Tolita en el Ecuador. En dichas figuras pude percibir a través de mis manos, que estas no poseen ni cabeza, ni brazos, que tienen caderas anchas, cintura, senos definidos -pequeños-, vientre y nalgas prominentes.
Pude sentir la escultura del libertador Simón Bolívar, el busto que se asemeja al filósofo Séneca, del que puedo destacar su apariencia mayor, por las arrugas de su rostro, la barba abundante, el cabello cayendo sobre su frente, el seño fruncido y sus pómulos salientes. ¡Ah qué maravillosa es la vida que me permite sentir!
Estas son algunas de las obras encontré en el recorrido, que dura cerca de tres horas.
Ahora entiendo, que el arte no solo entra por los ojos, sino que puede apreciarse con los oídos, a través de mapas y descripciones sonoras de las obras, y también con las manos, palpando y reconociendo formas, características físicas y en algunos casos hasta percepciones de la mirada.
Por esto, y por mucho más, los invito a apreciar, a sentir, a ver, a gozarse esta muestra, que es gratuita para personas en situación de discapacidad, junto con un acompañante. Ah ¿y si lo pude hacer yo, por qué ustedes no? Recuerden que las limitaciones solo están en la mente.
Publicado el 3 de enero de 2009