GratisBlog.com - Tu Blog gratis en españolAYUDA de GratisBlog.comCrea tu Blog Gratis!Panel de Control - Admin
     
 
 
 
     
 

BALADA DEL VAQUERO ENAMORADO...

QUIERO HABLAR SOBRE LA PELÍCULA QUE ME HA GUSTADO COMO NO ME GUSTABA NADA DESDE XENA, LA PRINCESA GUERRERA.

 
 
     
 
sábado 26/julio/2008 03:45

ESTÁS AQUÍ POR FIN


Lo he dicho y lo repito, debe ser bonito amar con locura; siendo correspondido, claro, eso de enamorarse solo es bien triste, es como el cuento del perro que salta intentando alcanzar a la Luna. Pero sí, debe ser angustioso, desesperante, emocionante, maravilloso e intoxicante amar con todo, entregándose con todo, no como algo razonado, algo grato de simpatías. En fin, los corazones tibios no sabemos de eso, aunque en mi caso me gusta pensar que puede ser.



EN TUS LABIOS LA VIDA.jpg

   -Has llegado al fin, amigo mío…

 

   El cuerpo me arde. No sé si tengo fiebre. Debe ser, porque sudo un poco, siento escalofríos en mi espalda y calambres en mi estómago. Pero no, no debo engañarme, sé que no se trata de eso. O no del todo, es fiebre, está bien, pero es de otro tipo, el de la ansiedad. Es la fiebre anticipada que padezco porque dentro de poco podré tenerte cerca de mí otra vez. No puedo estarme quieto ni un segundo por lo que debo caminar de la nevera a la ventana, buscándote con tal fijeza que me arden los ojos por el reflejo de la polvorienta carretera, y de allí voy al sofá, casi tendiéndome para no comenzar a caminar como fiera enjaulada nuevamente. Tomo de la cerveza intentando controlarme, pero no sé cuánto más aguantaré. ¡Una camioneta! Sí, es el traqueteo de una camioneta. Salto del sofá y la miro por la ventana, corro a las escaleras con el corazón latiéndome en la garganta; el impacto de verte, de pie, sereno, con tu sombrero claro, con tu mirada anhelante pero controlada, me paraliza un instante, deteniendo ahora el latir de mi tonto corazón, hasta que bajo a tu encuentro, a mi encuentro con la felicidad.

 

   Te saludo y hay mucho que quiero decirte, maldito hijo de puta, mientras mi cuerpo choca del tuyo y siento nuevamente tu calor, el viejo olor de tu cuerpo amado llena mis fosas nasales, mientras te digo, ahogado de emoción, que me alegra verte, amigo mío. Las preguntas pugnan por salir de mis labios, pero me los muerdos aunque muero un poco con el silencio. ¿En dónde has estado todo este tiempo, puto Jack, tan lejos de mí, matándome con este abandono? ¿Acaso no sabías que no vivía sin ti, que me costaba respirar, que ya no sabía de dónde sacar fuerzas para levantarme de la cama cada mañana? ¿Ignorabas acaso que eras lo primero en lo que pienso al clarear el día, y lo último al irme a la cama en las noches, cuando ya mi mujer duerme? ¿Por qué jamás me escribiste? Sabías donde estaba, maldito Jack, tú mismo lo dijiste en tu postal, esa postal que me regresó a la vida. ¿No sabías que la distancia y la separación estaban acabando conmigo? ¿No podías imaginarlo al recordar cómo me puse en lo alto de aquella montaña, cuando golpee tu rostro amado ante la desesperación de la separación? ¿Acaso me has olvidado, Jack? ¿Es eso? ¿Es posible que ya no sea tu Ennis?

 

   Anoche soñé contigo, amor mío. Estabas allí, esperándome, sin camisa, con tus enormes y hermosos ojos escudriñando la noche, con temor de no verme llegar. Y fui a ti, porque necesitaba nuevamente del sabor de tu piel, del aroma de tu cuerpo. Saborear otra vez tu boca cálida se me había vuelto obsesión ya. Y aunque estaba mal por admitir por fin esa necesidad que tenía de ti, tu entrega, tu ternura y tu deseo de mí lo allanaron todo, todo parecía correcto, como debía ser cuando tus brazos me acunaron, compasivos y amorosos. Sentir tus besos, tu cuerpo tibio contra el mío, firme y joven, me enloqueció de ganas, y sólo podía besarte también, restregándome de ti. Por ellos mis manos te tocaron a placer, sin tapujos, en cada rincón, por ello tu torso fue arañado por mí, tus tetillas mordidas por mis dientes, tus carnes poseídas por mí me urgía, algo que necesitaba, como necesitaba oírte gemir de gusto, excitado hasta la locura.

 

   Y ahora estas aquí, junto a mí, a mi lado. Dios mío, ¿siente esto todo el que se ha enamorado de tal manera que el mundo le parece gris y triste cuando no está junto a la persona amada? Debe ser, porque ahora el cielo me parece más azul, el sol más cálido, el viento seco es agradable; pero entiendo que todo eso es porque tú estás aquí, porque mis brazos están rodeándote otra vez, atrapándote con fuerza contra mí. Tu calor me enloquece y sólo puedo pensar en acariciar tu cuerpo con mis manos y recorrerlo todo con mis labios. Mirándote me parece que te ves más joven y guapo que antes, más vital, más amable… más hermoso. ¿Cómo es posible, Jack? ¿El tiempo que marca mi frente con arrugas de insatisfacción no pasa por ti? Sonrío viéndote recostado de mí con ese puchero de niño temeroso, y con sorpresa entiendo que no sabías qué esperar de mí a tu llegada; ¿no lo entiendes aún?: te amo, hijo de perra. Pero basta, quiero que me mires, abre tus ojos completamente para que yo pueda sumergirme nuevamente en sus azulados reflejos. Quiero perderme en ellos, como esa noche cuando entré en la tienda y me miraste, y entendí que quería hundirme en ti, perderme en tus profundidades. Sin embargo, viéndote tan maravilloso como siempre te he recordad en estos cuatro años, un dolor me atenaza las tripas aunque jamás te diré nada; Jack, estás aquí y te amo, pero me pregunto: en todos estos años, ¿no han enloquecido otros bajo el brillo de tus pupilas, cometiendo todos mil locuras por una sonrisa tuya? No, debo alejar los celos…

 

   ¿Recuerdas esa noche en la montaña? Tu boca comió y bebió de mí con urgencia, con inexperiencia pero con avidez, algo nuevo y extraño que al principio me produjo algo de repulsa; pero en cuanto estuve así, atrapado por ti, que continuabas tomando de mi cuerpo, mirándome con picardía, con lujuria, ya no supe más, sólo pude gritarte como un poseso que siguieras, que no pararas, que llegaras al final, y tu sedoso cabello negro quedó atrapado en mis dedos, y creo que te lastimé, lo siento, pero es que no podía detenerme, tenía que poseerte así también, atraparte, sentirme tu amo para poder tener control sobre mí mismo.

 

   Luego mis dedos exploraron en ti, y gemiste, tu rostro se contraía y esa boca amada que nunca callaba con sus cuentos, historias tontas, con las locuras que salían de ella, o con los ruidos que hacía con la armónica, se cerró con fuerza, mientras contenías tus jadeos. Una y otra vez penetré en ti de esa forma, y te vi revolverte sobre la vieja frazada, y deseaba continuar y continuar, viéndote disfrutar tanto, deseaba verte así, excitado por algo que yo hacía; pero ya no pude más, y cayendo sobre ti, besando tu boca, bebiendo tu aliento y tu saliva, mis carnes buscaron ese camino secreto abierto por mis dedos. Y la unión llegó, y gritaste de placer, ocultando tu rostro en mi hombro. Eras feliz, lo sabía por la forma en que gemías, pero creo que tu reacción fue sólo un pobre reflejo del indescriptible placer que yo disfrutaba en esos momentos. En ese instante de comunión, me sentí unido no sólo a tu cuerpo, sino a la vida misma, al cielo infinito, al sol, a cada árbol, caballo y ser humano de este mundo. Estando en ti, entendí que estaba vivo, y que deseaba estar vivo, que quería atrapar la vida con dientes y uñas. Te llamé, ¿recuerdas? Esa noche te llamé (Jack… Jack, mírame…), porque deseaba verme en tus ojos en ese momento mágico cuando alcanzáramos el Cielo, y allí entendí a nivel subconsciente, aunque intentara negármelo después, que te amaba como nunca había querido a nadie en toda mi vida.

 

   Ahora no me importa que estemos en la calle y que Alma esté arriba, en casa, abrázame fuerte, porque esos recuerdos de la montaña ya me tienen listo para estallar de deseo, son tantas las ganas que siento de ti que me duele y angustia. Abrázame fuerte, Jack. Quiero que me dejes sin aliento, deseo que tus dedos se marquen en mis carnes. Mira mis ojos, Jack. Quiero gritarte que eres mi vida, que te amo, que te necesité cada segundo de estos cuatro años, que mis días sin ti han sido tiempo no vivido, que mis noches eran largas, que no descansaba y no encontraba la paz. Tu corazón palpita como tambor loco, tú debes notar igual el mío. Lo sientes contra tu pecho, ¿verdad? Yo, el hombre seco e inarticulado estoy ahora así, temblando como un niño ante el juguete más hermoso que ha contemplado jamás, y es por ti, mi Jack. Sólo por ti. Dios mío (perdóname Señor por decir esto), cuánto te amo, amigo mío; y aunque debes sentir contra ti la dureza de mis ganas por tu cuerpo, eso es nada comparado con lo que siento por dentro. Si pudiera, lloraría como un niño, como el niño que despierta después de una fea noche de miedos y pesadillas y sabe que ahora todo estará bien. Junto a ti, teniéndote a mi lado, sé que todo estará bien.

 

Julio César.

 

NOTA: Como suele ocurrir, esta no era la imagen seleccionada.

 
 
   · autor: jcqt2223  · sección: General  
     
   
 
     
 
Sin comentarios
 
 
     
     
 
:

Tu Nombre:

Tu Link/Email


 
 
     
 
 
     
 
BALADA DEL VAQUERO ENAMORADO...
 
     
   
 
     
 
Google
 
 
     
   
 
     
 

Calendario

« septiembre 2008 »
LMXJVSD
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930     
 
 
     
 
 
 
     
   
 
     
 
 
 
     
   
 
 

© 2004-2007 GratisBlog.com