Gritaba y maldecía,
las sombras eran testigo de su caos,
miraba la lejanía, buscando respuestas,
reía, solo él sabía de su risa pálida,
alargaba las manos, buscando seres etéreos,
que jugaban en su mundo infestado de insectos brillantes,
¿Qué sucedía en su mundo extraño?
Incrustada como una mancha aparecía su angustia,
el miedo a vivir,
miedo al silencio y al ruido,
se alejaba de mi, se acercaba a una realidad fatua,
cargada de mensajes,
no sabía como llegar a él,
y romper ese mundo artificial y violento,
no era yo la persona apropiada para sacarlo de su infierno,
¿Cuál era el mundo real? me preguntaba
son sus amigos extraños seres de otra esfera
¿ sombras capaces de trastocar su Universo?
¿es su realidad virtual más fuerte que la vida y el sentimiento?
Mientras tanto él permanece en el césped,
escuchando el latir de la tierra,
¡escucha! dice, es un gigantesco corazón,
pálido de muerte,
miles de insectos brillantes escapan de sus manos,
los ve alejarse, y ríe con picardía,
saluda por un instante
y se interna en su mundo fatuo.