Después de los siete goles en cuatro partidos -un verdadero record goleador para estos tiempos mezquinos- a Saviola, en el barÇa, no le dicen pesetero; por el contrario, la afición -que es así como llaman los españoles a la hinchada- quiere que renueven su contrato millonario, y a los dirigentes les importa poco que éste haya sido arreglado por la anterior comisión directiva.
Los cinco goles pare el trabajoso pase a cuartos de la Copa del Rey, frente al humilde Alavés, el gol en la derrota 3-1 frente al Español (fue el transitorio empate) y el que abrió la cuenta el domingo frente al Nástic, arman esta suma en la que hay de todo: disparos de afuera del área, goles de cabeza que sorprenden y unos hermosos goles de pesquero -viejo vocablo regional de La Rioja argentina- casi reñidos con el off side.
Y uno fantasea, si el Conejo se queda, con verlos juntos: Ronaldhino, Messi, Etoo y el Conejo. Si el Barcelona es uno de los pocos equipos que juega al fútbol en el mundo, me imagino esto y me erizo de felicidad. Ojalá se de, esperemos.
Otros tiempos, no tan lejanos: Saviola entrena, el técnico parece que mira para otro lado.
¡Grande Conejo! Y eso que postea un fana de Boca