Un papel traspapelado… Ya faltaba poco para la salida… No abrigaba demasiadas ambiciones… Aquella hoja plegada interpretaba ahora mi máximo amparo, mis mayores ilusiones… Carcomida por la apatía y desinterés desde que había sucumbido a aquella turbulenta vorágine de sensaciones indescriptible y contradictoria… Vencida por la rutina de las decepciones…
Prosigo la búsqueda del papel entre aquel haz de documentos caóticos y desordenados… Observo mi respiración entrecortada, jadeante; mis manos temblorosas revolviendo, ahondando torpes… Nublada la visión… Delirios en la ansiedad de la busca… Siluetas fantasmagóricas asediando, profanando mis anotaciones, revelaciones… Despojadas las entrañas, con el alma desgarrada, aturdida por una indómita desnudez, cual desposeída de los más valiosos ropajes, violada en su intimidad…
Ardía por hallar aquellas palabras escritas, arrancadas de los vientos de mi memoria y mi conciencia, de los vientos de mis pensamientos e impresiones agitados y desasosegados… Palabras veladoras de mis silencios, mis secretos y desventuras, mis más íntimas inquietudes…
Con el tiempo vencido, acierto a ver una pequeña hoja garabateada con unos signos apenas perceptibles… Segundo de éxtasis delirante, lo aprehendo delicadamente, acariciándolo con ternura lo recuesto con suavidad y complacencia entre las hojas desgastadas de un viejo libro de biblioteca, como quien recupera una parte de sí mismo o el más preciado tesoro…