Por momentos me abruma la celeridad quizás precipitación con la que se va deslizando el tiempo en mi vida… Paradójico en una existencia vulgar y monótona… Una nueva semana se va… Hace unos minutos aun estaba desperezándome en un lunes perezoso y apático, soñoliento y cuan transportada me encontraba ya en los albores de un nuevo fin de semana… Me incorporo despacio, con torpeza doy unos pasos… Poco a poco recobrando la conciencia… Cada mañana me cuesta más volver a la realidad… Mis pensamientos se resisten a renegar de su universo onírico, se resisten a renunciar a su cosmos romántico y fantasioso…
Paulatinamente recordando que este fin de semana no será un fin de semana más… No sé si mejor o peor, distinto seguro… Acariciando la taza de desayuno reparo en las notables semblanzas, entre este domingo que iba a vivir y algún otro de un tiempo pasado… Parece que en la vida vamos tejiendo idéntica órbita, pintando en un solo vuelo, explorándolo una y otra vez… Con estas reminiscencias del pasado, siento como una sensación sombría se derrama dentro de mí, oprimiéndome, asfixiándome hasta paralizarme como hace mucho no lo hacía… Creía olvidada, adormecida por lo menos esa melancolía… Creía superados esos recuerdos… Cuan rauda arroja los recuerdos la memoria… Aquella travesía también había comenzado un domingo… A horas intempestivas… De final incierto… Esta etapa de ahora sería más breve, menos intensa y no dejaría tanta huella en el alma… Mas yo no podía dejar de vislumbrarlos perversamente semejantes… A veces resulta difícil comprender los engranajes profundos, recónditos y subjetivos de la mente…
Con estas cavilaciones y ese vacío helado que deambulaba en mí, cierro la puerta de mi morada, enfilando una nueva jornada… Esperando al domingo en que tendré que cumplir con mi compromiso ciudadano…